miércoles, 12 de marzo de 2008

La Operación Walkiria


El conde Claus Schenk Graf von Stauffenberg es recordado como uno de los trágicos heroes de la Segunda Guerra Mundial. Nacido en el seno de una familia aristocrática alemana en 1907, von Stauffenberg sirvió como oficial durante la guerra alcanzando el grado de coronel y jefe del Estado Mayor del ejército de reserva. A partir de 1939 participaría en las campañas de Francia y Polonia con la 6ª División Panzer, así como en la "Operación Barbaroja", donde quedó profundamente escandalizado por el trato inhumano que los SS brindaban a los judíos en los territorios conquistados. Estos hechos, así como las decisión de Hitler de embarcarse en una guerra con Rusia que no podía ganar, hicieron que la confianza de von Stauffenberg en el régimen nazi decreciera a pasos agigantados. Destinado en el Norte de África hacia 1943, participó en la batalla del paso de Kasserine, siendo herido de gravedad en las manos, el oido y el ojo izquierdo.

Fue una vez recuperado cuando entabló contacto con oficiales miembros de la resistencia alemana que pretendía derrocar a Hitler. Su cargo de jefe del Estado Mayor le garantizaba la posibilidad de estar cerca de Hitler, y el fracaso de anteriores atentados acabó por convencer a von Stauffenberg de que sólo él podía acercarse lo suficiente como para asegurar el éxito. Tomaba cuerpo la "Operación Valkiria", que consistiría en la eliminación de Hitler, Himmler y Göering. Tras la muerte del líder alemán, el general Fromm movilizaría a las tropas de apoyo para detener a los líderes nazis y el nuevo gobierno pactaría con los aliados una salida del conflicto. No obstante, era difícil reunir a los tres objetivos, ya que Himmler era el máximo responsable de las SS y recibía órdenes directas de Hitler, con lo cual solía perderse las reuniones. Von Stauffenberg llevó en dos ocasiones el maletín armado sin éxito, pero finalmente obtuvo luz verde para atentar en cuanto fuera posible. El 20 de julio de 1944 voló al Cuartel General del Führer en Rastenburg, la famosa "Guarida del Lobo"(Wolfsschanze) donde Hitler celebraba sus reuniones con el Estado Mayor. El coronel depositó un maletín con una bomba a los pies de Hitler y abandonó la sala con el pretexto de que debía atender una llamada. Instantes depués uno de los ayudantes del Führer tropezó con el maletín y lo movió de lugar. Ese gesto fortuito provocaría que Hitler estuviera protegido por una de las patas de la robusta mesa de conferencias, de tal forma que escapó a la deflagración y sobrevivió junto a Keitel y Jodl con apenas unos rasguños. Von Stauffenberg voló a Berlín inmediatamente, seguro de que el atentado había sido un éxito, para completar la "Operación Valkiria" y que las tropas de apoyo tomaran el control. Al mismo tiempo el general Fromm recibía noticias preocupantes de Rastenburg que aseguraban que Hitler estaba vivo. Presa del miedo, trató de detener a von Stauffenberg pero los otros conspiradores se lo impidieron. De todas formas ya era tarde, Himmler había ordenado reprimir toda rebelión y el propio Hitler llamó por la tarde al mayor Remer, que tenía cercado el Ministerio de Propaganda, para asegurarse de que el orden era restablecido. Llegados a ese punto, Fromm consiguió hacerse con el mando y detener a von Stauffenberg y a otros tres oficiales implicados en la conspiración. Poco después de la medianoche eran fusilados. Himmler sospechó de Fromm y ordenó un registro del domicilio del general, encontrando documentos que le relacionaban con la trama. Miles de personas fueron torturadas y asesinadas en los meses posteriores, alcanzando la purga a personalidades de la talla del general von Kluge, el mariscal de campo Rommel o el almirante Canaris.

Se había perdido la última ocasión de detener a Adolf Hitler y la destrucción de Alemania.

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